Blog · Cuidado de la piel
Cómo elegir (y usar bien) el protector solar
Por el equipo médico de Dermatología Koll · Julio 2026

El protector solar es el producto más importante de cualquier rutina de cuidado de la piel: previene el cáncer de piel, las manchas y hasta el 80% del envejecimiento visible. Pero solo funciona si elegís el correcto y lo usás bien.
Qué mirar en la etiqueta
FPS 30 como mínimo, idealmente 50. El FPS mide la protección frente a los rayos UVB, los que producen quemaduras. Buscá además la leyenda "amplio espectro" o el logo UVA en círculo: significa que también protege de los rayos UVA, responsables del fotoenvejecimiento y las manchas, que atraviesan vidrios y nubes.
¿Filtro químico o mineral?
Los filtros químicos absorben la radiación; son livianos y cosméticos, ideales para el uso diario. Los filtros minerales o físicos (dióxido de titanio, óxido de zinc) reflejan la radiación y actúan desde el momento de la aplicación; son los indicados para pieles sensibles, con rosácea y para niños. Muchos productos modernos combinan ambos.
Según tu tipo de piel
- Piel grasa o con acné: gel o fluido "oil free", toque seco, no comedogénico
- Piel seca: crema con ingredientes hidratantes como glicerina o ácido hialurónico
- Piel con manchas o melasma: con color (los pigmentos protegen de la luz visible)
- Piel sensible: filtros minerales, sin perfume
Los errores más comunes
Usar poca cantidad es el error número uno: para el rostro se necesita el equivalente a dos dedos de producto, y para el cuerpo de un adulto unos 30 ml (un shot). No reaplicar: el protector pierde eficacia; hay que renovarlo cada 2 horas de exposición y después de nadar o transpirar. Usarlo solo en verano: la radiación UVA es constante todo el año, incluso en días nublados, por lo que el protector es de uso diario, también en invierno.
¿No sabés qué protector es el ideal para tu piel? En la consulta dermatológica evaluamos tu tipo de piel y te recomendamos el producto adecuado. Si tenés manchas, conocé también nuestros peelings médicos.
Esta información es general y de carácter divulgativo: no reemplaza la consulta médica ni constituye una indicación para tu caso particular. Consultá siempre con un médico dermatólogo.
